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Kapalabhati

El Kapalabhati es un ejercicio para la purificación del pasaje nasal y los pulmones. A pesar de que este es uno de los seis ejercicios de purificación (Kriyas), también es una variante del Pranayama (ejercicios de respiración).
Se utiliza especialmente para controlar los movimientos del diafragma y para eliminar el espasmo en los bronquios. Por lo tanto las personas que sufran de asma lo encontrarán de mucha utilidad. Es muy útil en la cura del consumo de estupefacientes, elimina las impurezas en la sangre y tonifica los sistemas circulatorio y respiratorio. El Kapalabhati es el mejor ejercicio para estimular todos los tejidos del cuerpo. Durante y después de la práctica, es posible sentir una vibración y alegría peculiar, especialmente en los centros nerviosos de la columna. Cuando la corriente nerviosa vital se estimula a través de este ejercicio, toda la columna se convierte en una especie de cable vivo, pudiendo sentirse el movimiento de la corriente nerviosa.
Se eliminan grandes cantidades de monóxido de carbono. La absorción de oxígeno hace más rica la sangre y renueva los tejidos corporales. Más aún, los constantes movimientos de ascenso y descenso del diafragma actúan de forma estimulante para el estómago, el hígado y el páncreas.
Antes de aprender otros ejercicios respiratorios tales como Bhastrika Pranayama, es muy importante dominar el Kapalabhati; la respiración Bhastrika está considerada como el mejor ejercicio respiratorio para despertar el poder espiritual luego de la purificación de los nadis o nervios.

Técnica

Luego de sentarse en una posición cómoda, de preferencia en la postura del loto, toma unas respiraciones profundas. Asegúrate de que el diafragma se esté moviendo correctamente. Durante la inhalación, el diafragma desciende y el abdomen es empujado hacia fuera. Durante la exhalación el diafragma empuja los pulmones hacia arriba y el abdomen hacia la columna. Este constante movimiento ascendente y descendente del diafragma hace que el aire entre y salga. En este ejercicio la atención se concentra en la exhalación y no en la inhalación.
La contracción repentina de los músculos abdominales hace subir el diafragma y al mismo tiempo el aire es forzado a salir de los pulmones. El abdomen efectúa un movimiento de retroceso hacia adentro. Tan pronto como el aire es exhalado, relaja los músculos abdominales lo cual permite que el diafragma baje. A medida que el diafragma desciende, automáticamente entra otro volumen de aire. En este ejercicio la inhalación es pasiva y la exhalación es activa.
Comienza con este ejercicio haciendo una tanda de diez o quince expulsiones. Al final de estas diez exhalaciones, toma una inhalación profunda y retén el aire la mayor cantidad de tiempo posible. Esto le dará un valor agregado al oxígeno y le aportará una vibración peculiar y placentera al cuerpo, como si estuvieras dándole un baño de energía a todo el organismo. Unos pocos días de práctica bastarán para que te convenzas con estas maravillosas y estimulantes sensaciones. Al comienzo practica tres tandas, cada una consistente en diez expulsiones y ve aumentando gradualmente el número de tandas a cinco o seis. Luego de unas semanas de práctica aumenta las expulsiones hasta veinte o veinticinco. Mantén una respiración normal entre cada tanda para obtener el descanso necesario.
Durante la práctica, concéntrate en el plexo solar y eventualmente el sistema nervioso se activará espiritualmente. Esto se manifestará a través de una sensación de pulsación en la columna y de levedad a través del cuerpo entero.

Esta página fue extraída del best seller “El libro de Yoga” por Suami Vishnu-devananda

Om Namo Narayanaya